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El bambú japonés

Hace unos días he vuelto a leer como es el proceso de crecimiento del bambú japonés, para quienes no lo saben les cuento que el agricultor debe plantar la semilla, la debe abonar y regarla constantemente, hasta aquí ningún misterio. Pero lo que si es curioso que durante los primeros siete años no se ve crecer nada, con lo cual un agricultor inexperto podría creer que ha comprado semillas infértiles, pero el de experiencia lo único que hace durante ese período de tiempo es dedicarse a regar todos los días, no se impacienta. ni se desmotiva. A partir del séptimo año en un período de sólo seis semanas el bambú japonés crece hasta 30 metros de altura, a lo cual, lo primero que se dice es “ha tardado sólo seis semanas en crecer”, frase que no es cierta porque en realidad se ha tomado más de siete años.

Esta hermosa historia de la naturaleza es un fiel reflejo de lo que pasa en la vida cotidiana, que todo es un proceso, porque el bambú japonés necesita siete años para ir asentando sus raíces, extenderlas, hacerlas fuertes y recién luego salir al exterior hasta llegar a su crecimiento máximo. Cosa que si la llevamos a la vida nuestra se necesita lo mismo, cuantos proyectos ó sueños se mueren rápidamente porque se quiere todo ya, con prisas, ni tiempos, ni nada, la consecuencia inmediata es el fracaso, como el agricultor inexperto que deja de regar al no ver resultados pronto y le echa la culpa a las semillas. En cambio si adoptamos la postura del agricultor experto, entendemos que todo es un proceso, que primero hay que asentar bien las raíces, cuidando día a día cada detalle, regando con amor y dedicación al cabo del tiempo lograremos de nosotros mismos llegar a crecer como el bambú japonés, dando tiempo a que todo madure, sin apurar los momentos y disfrutado cada instante, sólo así se logran cosas duraderas, sólidas y motivantes.

Por eso les invito a adoptar una postura en la vida como la sabiduría que debe emplear el agricultor experto con el bambú japonés, porque todo lo que se hace con paciencia, constancia, amor y pasión el resultado es el bambú japonés.

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Categorías:Coaching personal
  1. Esther
    24/04/2010 en 17:42

    Germán, me parece tan sumamente preciosa esta metáfora del Arbol de Bambú, que no he podido menos que darte las gracias por contármela, por contárnosla a todos los que te leamos.
    Estuve en el seminario que diste en La escuela de inversión, donde conocí esta historia, y no te imaginas qué bién la he recibido, cómo me ha motivado… (bueno, seguro que sí te lo imaginas, jeje).
    Bueno, y aprovecho para decirte que el post de la vaquita también me ha encantado.
    Solo eso, gracias. Te sigo.

    • 24/04/2010 en 18:31

      Me alegro muchísimo que te sea de utilidad este artículo, de eso se trata, también agradecerte tu participación en el seminario del pasado martes, seguimos en contacto, un saludo y gracias.

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