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Cuidado con la vaquita

Hace un tiempo me contaron que un maestro estaba con su discípulo en un pueblo muy pobre, donde sólo habitaba una familia; el maestro saludó al jefe de familia, el cual estaba vestido con ropa demasiado desgastada y el calzado que tenía puesto estaba destruído por todas partes, de igual manera estaban su mujer y sus tres hijos. El discípulo miró con asombro al maestro y éste preguntó de que vivían, le contestaron que tenían una vaquita, la cual les daba unos litros de leche diario, entonces vendían una gran parte para obtener algo de dinero para comprar algún alimento y el resto de leche era para consumo diario, así subsistían. Cuando se marcharon el maestro le dijo a su discípulo, que buscara a la vaquita, la llevara hasta el borde del precipicio y la empujara al vacío, ante semejante orden el aprendiz quedó estupefacto, pero le hizo caso porque alguna razón válida tendría su maestro. Con toda su pena y desagrado realizó la acción, durante semanas se sintió muy mal, porque pensaba en esa familia que solo tenía una vaquita para vivir y sin ella sería el final de sus vidas. Luego de doce meses, sin companía de su maestro, el joven discípulo se dirigió a aquel pueblo desértico y pobre, para ver si la familia seguía existiendo o que habrá pasado con ellos. Al llegar vió enormes parques, tierra fértil, niños jugando rodeado de árboles, un hermoso coche aparcado y la casa tenía un aspecto totalmente diferente a la que conoció un año atrás. El joven al ver todo ese nuevo panorama entristeció más, porque pensó lo peor de aquella pobre y humilde familia, preguntó a una mujer sobre el jefe de familia y le dijo que golpeara la puerta de la espléndida casa que había al final del camino, el discípulo hizo lo que le dijeron, cuando se abrió la puerta quedó totalmente sorprendido, se trataba de aquel hombre de mal aspecto, al que pregunto que había pasado. El hombre con voz pausada le dijo: “Nuestra vaquita sin darse cuenta cayó al vacío y no nos quedó otra que buscar una nueva vida para poder vivir y dejar de subsistir, así que gracias a ello, emprendimos nuevos desafíos y adoptamos una nueva forma de vivir y no de subsistir”.

Después de narrar esta historia me pregunto: ¿Cuántas vaquitas existen hoy en nuestras vidas?. Porque muchas veces se presentan como la comodidad, la mediocridad, la rutina, la falta de ambición, entre otras, y no permiten desarrollar el potencial de cada uno, ni dar rienda suelta a la creatividad, ni creer en uno mismo, ni valorarse, sin darse cuenta de que uno vale mucho, porque dentro de cada uno de nosotros hay un enorme potencial, que estamos llenos de todo tipo de recursos y de un sin fin de ideas, por eso les invito a que crean en vosotros mismos, abandonen a aquella vaquita que les limitan, porque en el cambio y el abandono de la subsistencia, está el camino hacia el éxito.

Categorías:Coaching personal
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