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Poseer para vivir

El fin de semana pasado, mirando desde la ventana de casa a la piscina del edificio, observaba como muchos vecinos a la hora de apertura del recinto, aparecía de la nada para ocupar las sombrillas y los sitios de alrededor, pero para mí sorpresa dicha gente desapareció en segundos, para volver recién al cabo de una hora con su familia, no más de cuatro personas.

Me quedé pensando en la acción, porque mucha gente que luego se acercó a la piscina, ya no tenía sitio, ni sombrillas, pero no había nadie!, así que estos tuvieron que acomodarse como pudieron. Luego de un rato largo aparecieron de a poco los que reservaron su sitio, con lo cual rápidamente mi mente asoció este lamentable espectáculo con la obsesión que se tiene por el apego y el poseer.

Quienes nos dedicamos y tenemos un compromiso muy alto con el proceso de transformación de personas, mediante un proceso de exploración hacia su verdadera esencia, nos encontramos muy a menudo con el tema de la posesión, el ego y el apego, digamos que son los gladiadores que luchan contra el cambio.

En esta sociedad donde nos hemos educado, nos han programado para ser poseedores de cosas, no regalar nada de nada, que acumulemos todo lo posible por más que no las usemos nunca y si son gratuitas mejor, aunque se mueran con el tiempo en el trastero. Con lo cual la acción que comentaba al principio no me sorprende en nada después de asociarlo con esto, porque la generosidad es un valor ausente la mayor parte del tiempo y la posesión es una de las grandes banderas alzadas por estas épocas.

Cuando una persona necesita cambiar porque su SER se lo pide a gritos, pero necesita ayuda, un acompañamiento ó empuje para animarse a hacerlo, recurre a un profesional que se dedique a procesos de transformación y lo primero que nos encontramos es su resistencia al “desapego”, a “desposeer” y a “desaprender”, con lo cual será vital para lograr el objetivo, que la persona descubra su verdadera esencia y  sienta que puede vivir sólo con lo que necesita para alcanzar sus objetivos, con esto no digo que uno no se puede dar regalos y homenajes, claro que sí, pero hacerlas con ganas, con pasión y no simplemente tenerlas para demostrar, aparentar, poseer ó acumular.

El hecho que he contado es un calco de lo que vemos a diario, da igual el vecino, la educación, el prójimo, lo que le interesa a la mayoría es poseer, ganar territorio, y por más que no lo use no importa, así de ése modo se sigue tapando a nuestro SER con cosas superfluas.

El apego es un elemento clave para resistirse al cambio, a SER feliz, a vivir en plenitud, porque se está todo el tiempo en guardia para poseer y no despegarse de nada, por más que ya no sirva, pero se lo tiene igual. De esta manera soportamos trabajos que hace tiempo que debemos abandonar, relaciones sentimentales que ocurren lo mismo, estilos y hábitos de vida que no nos llevan a ninguna parte, cosas materiales y ropa que no se usan hace años, ponernos en la posición de víctima para llamar la atención, etc…….

Se gasta mucho tiempo, energía y dinero en cosas, cuya satisfacción es por un tiempo determinado pero luego de esto, aparece nuevamente ese vacío donde falta la ilusión y la pasión por todo lo que nos gusta. Por eso os recomiendo invertir tiempo en vosotros, en aprender a desaprender, a no poseer por poseer, a desapegarse de las cosas obsesivas, a profundizar en uno mismo para poder SER felices sin la necesidad de poseer para vivir.

 

  1. 28/06/2011 en 9:45

    Excelente tu reflexión!! Pienso que desarrollando la empatía y la compasión aparece el desapego como consecuencia.
    Un saludo y ADELANTE!!!

    Myrian. “MOTIVYACCION”

    • 28/06/2011 en 11:25

      Gracias Myrian por leer el post y compartir tu reflexión. Son buenos compañeros de viaje la empatía y la compasión, los acepto.
      Un saludo MOTIVYACCION!.

  2. Rafael Gili
    28/06/2011 en 11:32

    Es sabio y estimulante lo que cuentas. Ciertamente es muy difícil apreciar lo que nos aporta “la cultura inmaterial”, normalmente fundamentada en sensaciones y emociones intangibles, que como tales no se les da el valor que realmente tienen. Un cordial saludo.

    • 28/06/2011 en 11:43

      Gracias Rafael por tu aporte y haber leído el post, comparto tu reflexión, también decir que me parece bien el tener cosas materiales, pero siempre con sentido y no desde una perspectiva de posesión y apego.
      Un abrazo.

  3. 28/06/2011 en 12:28

    Querido Germán. Una vez más das en la clave de la importancia de SER sin apegos a los efectos materiales.

    Creo que bajo el ejemplo de la piscina, hemos de tomar la DECISIÓN y el DESCARO de entender que necesitamos ser respetados (primero nosotros mismos) y después por los demás. Honestamente no buscaría el conflicto aunque si mostraría mi valor ante otra posición invasiva.

    El apego a un sitio, cosa o espacio no es más que la muestra de pérdida de indentidad (con uno mismo) y de hay la posesión o dependencia hasta anular cualquier relación.

    El mejor remedio para el desapego es “una buena hostia de la vida”. Quizá hay si te quieres enterar… venga la humildad.

    Saludos!

    • 28/06/2011 en 12:56

      Hola Diego, gran por tu reflexión y haber leído el post, comparto lo que dices y sobretodo la perspectiva del respeto, hacerse respetar no es entrar en conflicto, comienza por uno mismo y cuando esto no sucede, se lo suplanta con la posesión y el apego.
      Un fuerte abrazo.

  4. Nuria Fernández
    28/06/2011 en 14:06

    Excelente escrito Germán! estoy totalmente de acuerdo y además lo que nos ocurre es que siempre el apego es material. Pensamos que cuanto más tenemos, mejores personas somos. Estamos totalmente equivocados. Tenemos que buscar lo importante en la esencia de las personas, en las pequeñas cosas que nos da la vida. Debemos buscar los sentimientos, la empatía y la ayuda sin condiciones a los demás…
    Gracias por tu reflexión!

    • 28/06/2011 en 16:15

      Hola Nuria, muchas gracias por leer el post y aportar tu reflexión, la cual comparto en absoluto, me parece bien tener cosas, pero primero que las necesitemos y segundo disfrutarlas. Lo malo es cuando se convierte en tener por tener y para demostrar algo, que en realidad si te quitan todo lo único que queda siempre es la esencia, algo único e irrepetible.
      Un abrazo.

  5. Oscar
    29/06/2011 en 16:01

    Me llama la atención que aunque las religiones que yo conozco defienden la misma idea de “desapego de lo material” para llegar a la felicidad (“al cielo”), y aunque la gran mayoría de la personas son religiosas, no parece que esta idea de desapego haya hecho mella en nuestra cultura después de 2.000 años. ¿por qué será? ¿que tiene de poderoso la tenencia de cosas?

    • 29/06/2011 en 16:25

      Hola Oscar, buena pregunta de reflexión la tuya. Creo que también los que transmiten el mensaje en las diferentes religiones también padecen el problema del apego y la posesión, lo que pienso y digo que veo perfecto el tener cosas materiales pero no desde una perspectiva de tener por tener y creer que eso te hace más importante y más seguro, porque con el tiempo el vacío de la persona se hace más grande.
      Un abrazo y gracias por compartir tu reflexión.

  6. 29/06/2011 en 19:23

    Hola German a lo que hay tener apego es al desapego, en medida de que uno deje de querer poseer y acumular tendra mas capacidad para dejar espacio para lo nuevo, para lo que nutre y para lo que realmente SI necesita.

    • 29/06/2011 en 19:30

      Gracias Claudia por compartir una reflexión muy sabia, ahía está la clave para el crecimiento el desapego a todo lo que no nos deja despegar.
      Un abrazo y gracias.

  7. 29/06/2011 en 20:28

    Hola!
    El desapego a lo material Germán, es la clave de tu post para el cambio. Además si tenemos la suerte de entender que el crecimiento está en nosotros y no lo que poseemos somos seres más libres. La sensación de libertad que nos produce cuando no nos sentimos dependientes de nada físico es brutal, la mente está abierta a cambios en positivo y progresos.

    • 29/06/2011 en 20:49

      Hola Silvia, gracias por aportar tu reflexión, comparto tu enfoque, pero también voy más allá, cuánta gente de nuestro entorno nos quita libertad ó son relaciones tóxicas?, en la mayoría de las personas ocurre esto, a veces por el apego no nos hacemos respetar y eso genera un carga muy pesada sobre nuestra espalda, por eso creo que hay que aprender a despegarse de las cosas en los momentos adecuados.
      Un abrazo.

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