Despegar hacia el éxito

El domingo mientras paseaba por el fantástico parque del Retiro de Madrid, me detuve a observar como un niño, de unos 6 años aproximadamente, intentaba hacer volar un avión de juguete que tenía una especie de mando a distancia. Realizó varias veces la operación, todas sin éxito, aunque a veces parecía que despegaba pero al final, no lograba su cometido.

Después de unos quince minutos, entró en escena su padre, miró el juguete por unos instantes, le quitó dos ó tres piezas y le dijo al pequeño que lo intentara nuevamente. Este realizó la operación despegue y por fin el avioncito tomó el esperado vuelo, la sonrisa y la ilusión del niño fue total!.

Luego de unos minutos, continué con mi paseo, pero no podía quitarme de mi cabeza la sonrisa del niño, después de tantos intentos, rabias, frustraciones, hasta la aparición de su padre, el cual le quitó el peso, y rápidamente consiguió el objetivo que estaba persiguiendo mucho tiempo.

Cuántas veces sucede esto en la vida de las personas?, la mayoría tiene la intención firme de cambiar, aprender, crecer, mejorar. Se lo propone, lo intenta, pero ante el mínimo obstáculo ó caída, se decepciona, disminuyen las fuerzas y finalmente abandona el reto.

Esto lo asemejo rápidamente con la observación que he contado, al final a nuestras vidas le sucede lo mismo que al avión. Toma carrera, alcanza velocidad, parece que despega y…………puffff otra vez intento fallido. Y así varias veces hasta cansarse y llegar a la conclusión que por más que lo intente no despegará jamás. Pero si se dan cuenta el niño permitió que alguien le ayudara, dando paso a una perspectiva nueva, su padre, el cual colaboró en el intento y finalmente el pequeño pudo hacer volar el avión.

Con las personas pasa lo mismo, si siempre hacen lo mismo jamás volarán, ni podrán cambiar la tendencia, porque hace falta valentía para cambiar de métodos, de estrategias, de hábitos y de entornos. Porque todo esto constituye un peso de toneladas increíbles que no permiten hacer despegar el avión de sus vidas.

Por eso existen cientos de intentos de despegar de una vez por todas hacia la felicidad, pero somos nosotros mismos quienes no queremos descargar peso ni equipaje, pensamos que algún día por arte de magia nuestro avión despegará con todo el lastre que llevamos en la bodega, pero el resultado es el mismo: NO DESPEGAMOS NUNCA!!!.

Hemos venido a esta vida para dejar una huella, para cumplir misiones, vivir en plenitud y siendo auténticos desde los más profundo de nuestro SER, pero las cantidades de pesos que metemos en la bodega del avión, hace que no podamos despegar, ni volar alto, ni ilusionarnos que podemos hacer algo grande, que vivamos todos los días cambiando de rumbo, sin las cosas claras y ni una visión de donde queremos llegar, abandonándonos muchas veces en el pesimismo y la negatividad.

Ha llegado el momento de descargar peso, de eliminar malos hábitos, de destruir creencias limitantes, metodologías obsoletas, de apego a lo no importante, de las superficialidades, de entornos contaminantes, y sólo así podrás tomar velocidad y despegar hacia el éxito, hacia la vida plena en sintonía con tu SER y tus valores.

No desaproveches este viaje llamado vida, porque el tiempo es limitado.

 

  1. 05/07/2011 a las 11:19

    Querido Germán, te siento como un auténtico comandante de vuelo!

    Me ha gustado tu post enérgico por aportar descripciones concretas relacionadas con los sueños, la vitalidad y la plenitud.

    Despegar es un verbo súper bonito que implica conocer como están tus alas y tu motor. Ese autoconocimiento es esencial para poner una hoja de ruta al destino favorito disfrutándolo antes, durante y después del despegue.

    Recomiendo despegar cada mañana con la misma intensidad del niño que se emocionó al ver que su avión volaba.

    Un abrazo consejero!

    • 05/07/2011 a las 11:26

      Gracias Diego por tus palabras y reflexión, me uno a tu pedido de despegar cada mañana imitando al niño!.
      Un abrazo consejero.

  2. Danysh Oviedo
    05/07/2011 a las 13:41

    German que gran aporte el que realizas son “vitaminas para la vida”. Debemos ayudarnos para poder despegar. Saludos desde Venezuela

    • 05/07/2011 a las 13:48

      Gracias Danysh por tu tiempo y compartir tu reflexión, es un placer tenerte en este espacio. Es así debemos ayudarnos para aligerar peso y volar alto, un abrazo.

  3. 05/07/2011 a las 14:23

    Muchas gracias por compartir esto, Germán; me hace pensar en algo en lo cual he reflexionado varias veces y que comento a conticuacion:
    – durante un “leadership training” que hize en USA, los organizadores nos llevaron a un bosque frondoso, nos taparon los ojos y nos dijeron de cogernos al estilo fila India; el juego consistía en encontrar la salida de dicho bosque de la manera que fuese y como consigna, lo unico que nos dijeron fue “if you need help, please, rise your hand”; el levantar la mano y pedir ayuda era la salida, y la verdad, estuvimos la mayoría mas de dos horas dando vueltas sin osar levantar la mano para pedir ayuda. Creo que muchas veces, no despegamos porque no somos capaces de compartir, de pedir que nos echen un cable para ayudarnos a levantar el vuelo!

    • 05/07/2011 a las 15:13

      Muchísimas gracias por compartir tu experiencia, es muy potente lo que cuentas del ejercicio en el bosque, nos cuesta mucho pedir ayuda y cambiar hábitos. Me alegro que te haya aportado algo de valor el post, un abrazo.

  4. Laura
    05/07/2011 a las 15:33

    Estimado Germán, muy valioso tu aporte. Hay veces que por orgullo o soberbia no nos animamos a dar un paso atrás y pedir ayuda.
    Saludos

  5. Miguel Ampuero
    08/07/2011 a las 16:04

    Amigo German, mi gratitud por compartir este excelente artículo, el pedir ayuda nos vuelve humildes y eso es algo que nunca debemos olvidar…ahora es mucho mejor dar que recibir, un fuerte abrazo.

  6. Fernan
    10/07/2011 a las 23:43

    Leyendo el post de esta semana, me viene a la cabeza el libro titulado “No es lo mismo” de Silvia Guarnieri y Miriam Ortiz relativo a lo que denominan ” distinciones”. Así, establecen la capacidad que podemos desarrollar para distinguir diferentes matices en una palabra, idea o concepto, proporcionandonos un enorme aprendizaje y ayudandonos a modificar nuestra capacidad de acción.

    El relato que compartes, German, nos permite identificar una distinción conceptual en esta idea. De este modo, pedir ayuda ya no solo puede significar vergüenza, inferioridad, dependencia, estar en deuda, etc. sino que, ademas, observamos otros matices al distinguir esta interpretación y la contenida en el post. Es decir, entendiendo el concepto como humildad, reconociendo que no lo sabemos todo y que, apoyarnos y aprender de otras personas, lejos de hacernos sentir mal, amplia nuestra capacidad de acción y permite nuestro propio enriquecimiento personal.

    De igual modo, esta distinción, a la inversa, nos permite reaccionar prestando ayuda cuando nos la soliciten y devolver el enriquecimiento que, en otras ocasiones, otros nos proporcionan cuando solicitamos su ayuda.

    Que paséis una buena semana.

    Fernán.

    • 11/07/2011 a las 17:36

      Gracias Fernán por tu reflexión y aporte. El libro que citas, el cual he leído, plantea todo lo que dices. No obstante me quedo con el concepto, porque muchas veces nos creemos invencibles y que podemos con todo (me incluyo) pero la realidad dice que si la mayoría de las veces nos comportaríamos como un equipo, mucho mejor nos iría.
      Un abrazo y nuevamente gracias por tus aportaciones.

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