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Subir el nivel de ESCUCHA

escucha activaSe dice que la comunicación es un elemento muy importante para cualquier ámbito de la vida, ya sea personal y profesional, pero cuando hablamos de ésta no solamente nos referimos al aspecto de hablar si no también al de ESCUCHAR, algo que le cuesta muchísimo a la mayoría de las personas.

Todo esto viene porque la semana pasada les pregunté a los alumnos del curso de introducción al Coaching que imparto en la UNED, qué fue lo más destacado para ellos de todo lo aprendido en estos meses de trabajo. La respuesta más repetida fue, la de aprender a escuchar a la otra personas sin caer en juicios y ruidos internos.

Cuando una persona escucha de verdad a otra, rápidamente se crea un ambiente agradable y confortable para soltar todo lo que necesita ésa conversación, con lo cual si hay confianza, habrá más profundidad en los temas.

Pero habitualmente la mayoría de las personas caen a lo que en el Coaching Co-Activo llamamos el nivel I. El cual consiste en oír (no escuchar) a la otra persona, y esto significa estar pensando que responderle, confrontar, contarle algo propio, perder el hilo de la conversación o bien convencerle de que debe hacer lo que piensas.

En este nivel el juicio de valor sobre lo que cuenta la otra persona es el factor principal, en este nivel se juzga permanentemente y no se escucha en absoluto a la otra parte, ni lo que dice ni todo su lenguaje implícito. Además de esto se esta constantemente haciendo interpretaciones y buscando ciertas respuestas, soluciones para todo lo que cuenta, teniendo en cuenta que la mayoría de las veces no nos piden una opinión o que aportemos soluciones.

Otro factor que aparece en este nivel es buscar adelantarse a lo que esta contando, de ese modo se logra que termine antes y nuestro ego se sentirá feliz si acertamos porque eso pareciera que sabemos de todo y somos una especie de gurú de la vida.

No obstante el peor aspecto que tiene esto de oír a una persona en vez de escucharla, es ir haciendo conclusiones por adelantado, así llegado el momento se las sueltas para que el otro nos de la razón y si no es así, se sigue insistiendo hasta lograrlo, aunque sea a medias…….

Ante esto que cuento si te pones a pensar, ¿cuántas veces en una conversación buscas tener la razón o bien otras personas hacen eso contigo?… Seguramente estarás pensando que muchas, es lógico porque es algo en lo que caemos todos.

Lo de querer tener razón o buscar que algunos nos la den, es un enorme síntoma de inseguridad y debilidad.

Una persona que tiene claridad en sus pensamientos, en lo que siente, conoce sus valores y tiene definido hacia donde caminar en la vida, no necesita que le den la razón, todo lo contrario, busca inspirar a las personas con sus actos pero tiene la suficiente humildad y autocrítica de cambiar algo cuando siente que no va bien.

Cuando las personas están oyendo a otras (no escuchando) su estado interno es el de pensar qué decir, juzgar, interpretar, adelantarse y dar una opinión si o si por más que no se la pidan, y una vez emitida, buscará tener la razón sea como sea, con lo cual la otra persona no se sentirá escuchada y esto provocará un rechazo en todo lo que le digan.

Escuchar es uno de los aspectos básicos de la comunicación y si lo haces desde un lugar en donde tu ego esté al margen, podrás descubrir un mundo de posibilidades muy amplios, porque cuando uno esta centrado en el otro, aparece nuestra curiosidad y esto puede llevarnos a grandes ideas.

Oír es muy sencillo en cambio escuchar es una tarea que se necesita ejercitar y sobretodo gestionar al ego y a las propias creencias limitantes.

La ESENCIA de las cosas y ¿la tuya?

Volver esenciaEn nuestra sociedad hay muchas frases hechas, algunas ligadas a creencias limitantes y otras que a la hora de decirlas son obvias pero llevarlas a la acción nada de nada.

Una de ellas es la de “volver a la esencia”, a ésta la he escuchado muchas veces, sobretodo cuando algo va bastante mal o dan vueltas y vueltas pero nunca se avanza, y esto sucede en cualquier aspecto ya sea profesional, empresarial, institucional o personal.

¿Qué es volver a la esencia?, sencillamente es conectarse con las bases, los cimientos, es decir, lo que ha permitido crecer y lograr objetivos, por ejemplo alguna empresa que empezó comercializando un determinado producto, comenzó a crecer y llegado a un punto alto, se metió en otros asuntos, diferentes mercados, productos y con el tiempo es como que han perdido el rumbo, con lo cual comienza a sobrevolar la frase de “esta empresa si quiere ser lo que era, deberá volver a su ESENCIA”.

Y a ¿cuántos de nosotros en nuestra vida nos ha pasado ésta frase por la cabeza o alguien nos la ha dicho?, creo que a la mayoría, porque es muy sencillo aconsejar a los demás que vuelvan a su ESENCIA, pero el hacerlo uno mismo si no lo ha hecho, es muy difícil.

Pero también para muchos es difícil saber “qué es volver a la ESENCIA” y lo más difícil, “el cómo hacerlo”.

A mí es una de las cosas que más me gusta tratar con los clientes y las personas que acuden a los seminarios para descubrir este tema, porque se trata de un momento muy importante y potente para ellos.

Es como una sensación de descubrimiento, asombro, emoción, alegría y miedo al mismo tiempo, de confirmar aspectos que sabían inconscientemente y además de confianza en uno mismo.

Llegar a ella es un proceso sencillo, sobretodo en su primer contacto y acercamiento pero lo difícil es ponerla en la práctica en las acciones diarias, después de estar dominado por los saboteadores, creencias limitantes y ego durante años.

Pero ¿cómo se llega a ella?, muy sencillo, conectándote con tus Valores, talentos, habilidades, estableciendo tu Visión de Vida y sobretodo descubrir tu Misión de vida, es decir, la huella que quieres dejar en esta vida.

Los Valores personales son la piedra angular de todo esto, si no conoces los tuyos vives como un barco perdido en medio del océano, no tienes rumbo y estas atado a las circunstancias, te la pasas “apagando incendios” uno tras otros y nunca avanzas, porque el día a día te devora.

Cuando una persona tiene claridad sobre sus Valores y los dones que posee, puede establecer una Visión de dónde y cómo quiere verse en un tiempo determinado, por supuesto viviendo desde lo que es. A partir de aquí podrá comenzar el proceso para descubrir su Misión de Vida.

Una vez descubierto todo esto, vendrá la segunda parte que será poner en práctica todo esto, con cual tendrá la ardua tarea de derrocar el régimen establecido por su saboteador y así dar paso a vivir desde su ESENCIA.

El camino es complejo para vivir desde la ESENCIA, pero verdaderamente vale la pena, porque cuando una persona vive desde ese lugar, el apego, los egos, saboteadores y creencias limitantes, se derriten día tras día para dar paso a la claridad, la motivación, el sentirse que puede, hay confianza, aprendizaje, sabiduría, bienestar y plenitud.

Por eso cuando hablamos que alguien, algo o algunos deben volver a su ESENCIA, debemos antes preguntarnos: ¿Vivo desde mi ESENCIA?.

¡Quiero todo y no llego a nada! (parte I)

TiempoEsta expresión implícita la veo muy a menudo, tanto en la gente que me viene a consultar sobre el tema como aquellos que observo, además de haberla sufrido en carne propia durante años, y a que se refiere ésta frase….. ¡A la gestión de nuestro propio tiempo!.

La verdad que gestionar el tiempo debería ser una de las cosas más importantes a considerar por cualquier persona, ya que solemos darle poca importancia a este tema y por consiguiente nos dedicamos a despilfarrarlo, olvidándonos de que este es un recurso muy valioso que tenemos las personas, porque tiene fecha de caducidad y lo peor de todo es que no sabemos hasta cuando le tenemos.

Gestionar adecuadamente nuestro tiempo es el gran desafío a superar si queremos tener una vida plena y en sintonía con nuestra visión y misión de vida, pero para esto debemos ser conscientes en que aspectos somos vulnerables a la hora de cuidar y hacer eficientes nuestras horas.

Existen muchos factores por los cuales no gestionamos adecuadamente nuestro tiempo, los cuales les iré mencionando de ahora en más, no se trata de una fórmula mágica sino de aspectos para que revises en cuáles eres más y menos vulnerable.

El gran fallo a la hora de gestionar nuestro tiempo es que nos cuesta mucho saber priorizar, diferenciar que es lo importante de lo secundario, aunque parezca fácil establecerlo ahora mientras lees este post, pero a la hora de actuar nos olvidamos de esto y muchas veces comenzamos a dar vueltas sobre el mismo sitio, perdiendo el foco de la situación y haciendo cosas que no tienen importancia frente a tus objetivos marcados, si es que lo tienes….

La mejor manera de priorizar una actividad, acción o paso que vas a dar, es conectarla con tus objetivos y visión, esto parece fácil pero a la mayoría le cuesta horrores. Y ¿por qué sucede esto?, muy simple, porque no han establecido ni clarificado nada de esto, con lo cual a la hora de actuar, todo es prioritario y urgente.

En fundamental saber qué quieres para tu vida, dónde quieres verte y qué te impulsa a ir hasta allí. Una vez definido esto, verás ¡cuantas actividades te sobran!!!.

Muchas personas se embarcan en un montón de compromisos y obligaciones por querer estar y no perderse nada, pero a medida que pasa el tiempo, esto se convierte en una pesada carga dejando paso a una sensación de agobio y ansiedad, lo cual los desvía enormemente de sus objetivos.

Otro aspecto que provoca una inadecuada gestión del tiempo son las distracciones que se nos presentan a diario, tales como el consumo excesivo de información ya sea por los medios de comunicación audiovisuales, escritos o internet.

Esto es un auténtico enemigo, ya que distrae mucho y en la mayoría de las ocasiones provoca pérdida de energía y llenar nuestra mente de pensamientos tóxicos, pero la responsabilidad no es de éstos sino de uno mismo que permite entrar en su mente semejante ruido exterior.

Para la segunda parte de este post, me he guardado a tres aspectos muy importantes a la hora de hacer una gestión efectiva del tiempo, que son los apegos y el control, el no saber decir “NO” y la falta de un plan general, detallado y motivador, ya que cuando no se tiene esto, nuestros saboteadores atacan de manera que tienen vía libre para quedarse e instalarse durante mucho tiempo.

Recuerda que tu TIEMPO es el activo más valioso que tienes, porque tiene fecha de caducidad incierta, con lo cual saberlo administrar, cuidarlo y aprender a mejorarlo día a día, será una de las mejores inversiones que puedas hacer en esta vida.

¿Eres de los del medio lleno o vacío?

mediollenoDurante cada día de nuestra vida nos enfrentamos a decisiones, acontecimientos esperados y no tanto, a imprevistos, retos, obstáculos y todos estos nos llevan a reflexionar sobre los resultados obtenidos, momento en cual solemos tomar una actitud ante esto.

Llegado a ese punto, toca tomar una actitud, por cierto esto es lo único que podemos controlar al cien por ciento, aparece la famosa frase de ver a los resultados con el vaso medio lleno o medio vacío.

Habitualmente muchas personas suele estar en constante carrera por ver y buscar lo que le falta, desea y espera ansiosamente conseguir, pero cuando esto sucede no suele dársele el valor adecuado a lo obtenido, porque rápidamente se esta pensando en otra necesidad o deseo para alcanzar.

Realmente no veo nada mal que las personas sean ambiciosas y busquen lograr objetivos que les inspiren, le conecten con sus Valores, Visión y Misión de Vida, es más, si queremos llegar a la cima debemos ir trazando pequeñas metas para que superando todas ellas, lleguemos al gran objetivo final.

El problema surge cuando no se valora lo conseguido y se piensa en otro objetivo nuevo para calmar ansiedades o evitar sentarse a reflexionar sobre lo que se quiere en realidad, esto es muy común en aquellas personas que no tienen claridad en sus valores ni en lo que quieren y son realmente.

En este punto aparece el tema de la actitud a tomar, la cual es muy apropiada para elegir como ver los resultados, si con el vaso medio lleno o vacío.

Imaginemos que vamos por el desierto, llevamos una larga travesía, tenemos mucha sed, nos queda muy poquito para llegar, pero por la falta de agua seguramente no podremos hacerlo. Aunque en nuestro poder tenemos una botella con agua cuyo contenido esta por la mitad, ese problema no lo tendremos porque al beberla, tendremos hidratación suficiente para llegar hasta el próximo destino.

Llevando esto a nuestros días es parecido, cuando tomamos la actitud del medio vaso lleno, nos permitirá ver lo que tenemos y hemos conseguido, valorar nuestros afectos, aprovecharnos de nuestras habilidades, además de proporcionarnos tener bien la autoestima para seguir caminando en busca de objetivos.

Sin embargo cuando caemos en el medio vaso vacío, nos olvidamos de todo, dejamos que nos gobierne la ansiedad, el ego, las prisas, los miedos, la falta de tolerancia, la ira y la queja constante, que luego se vuelve absurda.

Cuando vivimos desde la perspectiva del vaso medio vacío, no tenemos claridad suficiente para ver las cosas, nos obcecamos y obsesionamos con lo que nos falta, dejando de lado todo lo bueno que nos rodea. Esto es igual, volviendo al ejemplo de la travesía por el desierto, de ir pensando cuando queda muy poquito que necesitamos mucho agua bien fresca, nos obsesionamos con ello y esto hace olvidarnos que llevamos encima una botella con agua hasta la mitad, la cual nos ayudaría a llegar, pero como la mente esta cerrada en el agua fresca, finalmente nos desfallecemos y perdemos la oportunidad de llegar.

Ver las cosas desde la perspectiva del vaso medio vacío produce una enorme carga emocional y va disminuyendo la autoestima, sin embargo situarse en la posición del vaso medio lleno, disminuye la carga emocional negativa y potencia tus habilidades y autoestima.

Tú decides, de que lado quieres ver tus resultados y tu vida

El líder que perdura e inspira

LiderCuando hablamos de Liderazgo, rápidamente a la mayoría de las personas se le aparece la imagen de una de una persona arrastrando a las masas, a través de muy buenos y conmovedores discursos.

El Liderazgo va más allá de eso, no hace falta estar al frente de centenares de personas para liderar, porque esta hermosa forma de vivir comienza por uno mismo. Si, has leído bien, tú puedes y debes ser tu propio líder, porque si buscas alcanzar tus metas, sueños u objetivos, deberás ponerte este precioso traje.

El líder que inspira y motiva no busca como objetivo sobresalir, llevarse reconocimiento y ser admirado, lo que persigue constantemente es superar sus propios límites, miedos e inseguridades, para que a partir de allí pueda ejecutar sus actos de modo que estos ayuden e inspiren a los demás.

Un muy buen líder es aquel que lucha permanentemente en no decaer frente a los obstáculos y llevar presente en todo momento su ESENCIA. Por eso no le interesa quedar bien ante los demás y buscar el reconocimiento de ellos, ya que esto sería una excusa perfecta para que el Ego se anclara por muchísimo tiempo en su vida.

El líder que inspira y ayuda a los demás a que crezcan, busca hacer lo que cree correcto en cada momento, en base a lo que dicten sus Valores, Visión y Misión de vida. Porque esto está por encima de cualquier halago o reconocimiento, no busca gustar ni agradar, solamente se preocupa por hacer muy bien lo que cree que debe hacer en base a su autenticidad y no tiene en cuenta la popularidad…..

Los líderes que buscan ser populares y queridos, que evitan entrar en conflictos, cuyas decisiones siempre tienen como destino principal agradar y no solucionar ningún problema desde su raíz, con este proceder lo que están ocultando es una gran inseguridad y falta de claridad en sus valores.

Prefieren hacer esto antes de perder popularidad pero no se dan cuenta que esto es una auténtica trampa mortal, porque con el tiempo tarde o temprano este proceder sin bases sólidas se derrumbará y quedará totalmente al descubierto, de que en realidad no eran nada de lo que decían.

Ser buena persona-líder no significa que no se pueda ser valiente y fuerte, se puede ser muy respetuoso pero sincero a la vez, y cuando hablo de sinceridad me refiero a actuar según tus principios, valores y esencia de persona, porque cuando abandonamos esto, nos convertimos en personas con falsa identidad.

Un líder perdura en el tiempo e inspira a los demás, cuando sus hechos son más potentes que sus palabras, porque estas últimas son fáciles de aprender y decir si se les practica a diario, pero convertir esas palabras en hechos, solamente lo hacen las personas-líderes que las sienten, saben el por qué las dicen y cual es el beneficio de convertirlas en acciones.

Lo que inspira a las personas de los líderes, hace que se les siga y crean fervientemente en ellos con el paso del tiempo, es la COHERENCIA entre lo que dice y hace. Pero esto sucede cuando el líder se lidera así mismo, porque conoce sus puntos fuertes y débiles, tiene claridad en sus valores y no los abandona, aunque aparezcan sus saboteadores y el ego seduciéndoles para que lo haga.

Si quieres liderarte y ayudar a quienes te rodean a través de tus actos, haz lo que tengas que hacer, porque si actúas queriendo agradar para gozar de popularidad y de un falso afecto, entrarás en un espiral sin retorno, que te llevará a no saber quién eres y tener enormes inseguridades a la hora de tomar decisiones.

Una persona-líder que perdura e inspira, es aquella que toma decisiones y actúa en base a lo que dictan sus valores y su visión.

Casi, casi……., pero se me fue

imageLlevo varias semanas prestando atención como en el deporte, más precisamente en el fútbol, a los equipos se les escapan victorias y títulos en los instantes finales de los partidos, y lo que más me sorprende es que se remonten dos goles en cinco o diez minutos, algo impensable para aquellos que nos hemos criado y jugado con la cultura de “los partidos terminan en el minuto cuarenta de la segunda parte….”.

Esta observación me ha impulsado a escribir este post, para reflexionar el por qué sucede esto cada vez más frecuentemente, además este tema me lo recomendó tratarlo hace unos meses un fiel seguidor mío en Twitter (@mandakaralho).

La verdad que las causas pueden ser muchas, pero esto del “casi, casi” no sucede solamente en los deportistas y en los traders, si no que está presente en todas las actividades profesionales, ámbitos empresariales, trabajos, estudiantes y situaciones de la vida.

Como decía en el párrafo anterior esto se debe a diferentes factores y además a cada persona le afecta de manera diferente, en base a lo que es y tiene como creencias limitantes. No obstante detallaré una serie de factores que originan y provocan el “casi, casi…., pero se me fue”.

Una de las cosas que suelen suceder en cualquier situación del “casi, casi” es la pérdida de la concentración, es decir, dejar de centrarte en lo que debes hacer. Como ya lo das por hecho, pierdes el foco y pones el “piloto automático”, con lo cual a partir de este momento, corre un gran riesgo el objetivo a conseguir.

También cuando una persona ve posible y muy cerca el objetivo, se relaja, pierde intensidad, no se esfuerza al ciento por ciento, pierde el estar pendiente de los pequeños detalles y cree que solamente con el impulso final llegará a la cima, pero muchas veces ese movimiento final es el que más fuerza necesita para llegar, pero al disminuir la energía, comienza a caer.

Otro aspecto importantísimo que aparece en el momento del “casi, casi” es que a muchos les agarra el vértigo a conseguirlo porque no se creen que son capaces de alcanzarlo y por esa falta de verse con el objetivo cumplido, se les viene una especie de bloqueo o parálisis, que les hace perder lo que tenían prácticamente en sus manos.

Habitualmente esto que comento, le sucede a las personas que en su subconsciente tienen grabadas ciertas creencias, las cuales le llevan a un estado de baja autoestima, provocando en ellos que se vean incapaces de lograr algo grande para sus vidas.

También muchas veces se pierde lograr objetivos porque cuando más se debe estar centrado en ello, la mente comienza a tener presentes otros desafíos, metas y esto provoca perder el foco del momento, distraerse y dispersarse, trayendo como consecuencia, la pérdida del objetivo final.

Otro aspecto que influye, son las ganas de terminar ya y la presión de querer alcanzarlo, esto da paso a la ansiedad, la cual provoca que las personas corran, no respeten los tiempos de los procesos y pasen por alto todos los detalles que se cuidaron hasta ese momento, y cuando se cae en este estado, todo un grandísimo trabajo de meses, se puede escurrir rápidamente como agua entre las manos.

Finalmente la famosa frase de “esto está hecho” es un excelente productor del “casi, casi”, esto es como decirle a la mente “apaga todo que nos vamos”, y en realidad es lo que hace nuestra cabeza, al escuchar esa frase.

Cada etapa de un plan o de un proceso es muy importante, por eso debemos estar centrados en cada momento en cada paso, porque los instantes finales son tan o más importante que los comienzos y la travesía por el camino.

 

 

El puzzle del éxito (parte II)

thEn el post de la semana pasada escribí sobre el final escribí acerca de la primera pieza del puzzle, de ahora en adelante, me centraré en las demás piezas que son imprescindibles para completarlo.

La segunda pieza es la VISION, tenerla es fundamental para no quedarte anclado en el ruido del día a día que proviene del exterior o de tus voces internas (saboteadores).

Cuando una persona tiene claridad en dónde quiere verse en un determinado tiempo y además cuenta con el convencimiento de que tarde o temprano llegará, no pierde tiempo ni energía en cosas que le descentran de su objetivo o meta, porque conectarte con tu VISION, hace que no pierdas el foco nunca.

Otra pieza clave en todo esto, es tener definida cual es tu MISION de vida, es decir qué HUELLA quieres dejar en esta vida, esto es responder a cómo quieres que te recuerden y valoren quienes te rodean, recuerda que se nos conoce por nuestros actos, con lo cual si estos los haces en base a tu misión de vida, dejarás un buen legado.

Una pieza necesaria a tener en cuenta, es que reconozcas a tus SABOTEADORES, estos son las voces internas que tenemos todos, cuya función es la de desmoralizarnos, quitarnos la autoestima y hacer que no emprendamos cambios en nuestra vida. Quieren que nos quedemos anclados en nuestra zona de confort y ¡no evolucionemos nunca!.

Con lo cual será muy importante descubrirlos, saber en qué momentos aparecen y de qué forma lo hacen, para que cuando suceda esto puedas neutralizarlos lo máximo posible.

Un elemento que conforma este puzzle del éxito, será el de la GESTION del TIEMPO, porque ¡cuánto tiempo perdemos en cada día por no saberlo gestionar adecuadamente!!!.

El tiempo es un tesoro que tenemos y es un bien muy preciado, pero tiene el inconveniente de tener una fecha de caducidad que no sabemos, con lo cual debemos valorarlo y cuidarlo.

Si quieres tener éxito, será necesario que aprendas a valorar, cuidar y organizar tu tiempo, centrándote en actividades que te lleven a tus objetivos y no perder el tiempo en cosas que solamente te alejan de tus metas.

Luego aparecen otras piezas muy potentes dentro de este puzzle, tales como MOTIVACIÓN, DISCIPLINA y COMPROMISO.

Sin estas piezas no vas a ninguna parte, habitualmente aparecen de manera automática cuando tienes ya identificadas las piezas mencionadas anteriormente.

La motivación y la disciplina en la ejecución de tu plan, son las que te llevarán a transitar el camino y te ayudarán cuando aparezcan los obstáculos y las dudas. Cuando una persona tiene claridad sobre sus Valores, Visión y Misión de vida, el compromiso será total hacia el plan trazado.

Al tener todas estas piezas, mágicamente aparecerán dos piezas claves en todo esto, que son la PACIENCIA y la TOLERANCIA hacia los errores que podamos cometer en algo durante el camino. Además nos aportará la tranquilidad de dejar a que el tiempo haga lo que tenga que hacer y nosotros centrarnos en lo que debemos hacer, sin ansiedades ni agobios.

Ya tienes las piezas más importante del puzzle, ahora te toca a ti descubrirlas y ponerlas en ACCION para alcanzar ¡tu propio ÉXITO!.

Convierte una idea en un hecho (parte I)

una_visionTodas las personas tenemos sueños, ideas y proyectos en mente, además de contar con enormes talentos para alcanzar lo que nos propongamos, pero por determinados factores (habitualmente internos) no logramos llegar a donde queremos vernos.

Esto sucede porque solemos quedamos atrapados en alguno de los dos escenarios más comunes, que son: no saber crear y cumplir un plan para alcanzarlo o bien porque cuando queda muy poco para llegar a la meta, abandonamos (esto puede darse de muchas maneras).

Como tengo bastantes aspectos que tratar en el post, lo he dividido en dos entregas, una será hoy y la otra el próximo martes.

 

Todo objetivo nace de un pensamiento, sueño o una ilusión, creando la necesidad de querer alcanzarlo. Con lo cual comienzas a pensar en ello, te ilusionas, miras como hacerlo, ves los obstáculos a enfrentar, una vez conocidos comienzan a decaer las ganas de embarcarte en ello, tus saboteadores te anulan mediante mensajes destructivos y poco a poco esas ganas de ponerlo en marcha, comienzan a diluirse.

Por esto para que un sueño, una visión o algo que te ilusiona tenga consistencia para ser lograda o alcanzada, debe llevarse a la acción, es primordial dar el primer paso, porque mientras esté dando vueltas en tu cabeza, solamente servirá para agobiarte y crearte falsas ilusiones.

Cualquier visión o idea inspiradora debe llevarse a la práctica si o si, para evitar que no se convierta en una pesada carga emocional, es decir, cuanto más tiempo la tengas ahí guardada en tu cabeza, más frustración te irá generando por no hacerla. Por eso si decides desistir de ella, lo mejor que puedes hacer, es desterrarla de tu mente y olvidarte de esta, porque si no será una pesada carga.

Con lo cual el primer paso a dar, será que esa idea o visión te inspire, y con esto me refiero, que cuando te conectas con ella, sientas una elevada motivación, que te provoque plenitud y puedas ver lo bien que te sentirás lograrla.

Una visión inspiradora es el paso previo a un gran logro en tu vida, siempre y cuando que esto no quede en una ilusión (nada hecho realidad), sino que sea el punto de inicio para ponerte en marcha hacia su conquista.

También para que una idea te motive e inspire debe estar en sintonía con tus valores y a su vez relacionada con talentos tuyos, para poner estos al servicio de concretar lo que te propongas.

Si logras identificar estos aspectos y conectarte con tu visión, gran parte del éxito está asegurado.

Ahora, después de definir tu idea o visión de lo que quieres alcanzar, llega el turno de ponerte en marcha, uno de los grandes frenos que tenemos las personas. Y esto sucede por varios motivos, pero los más comunes son: la falta de un plan concreto, los diversos tipos de miedos infundados por nuestros propios saboteadores, descentrarnos, dejarnos llevar por el ego cuando vamos obteniendo pequeños logros, no creernos que es posible alcanzarlo y sobretodo, no confiar en uno mismo.

Como verás tenemos varios temas para desarrollar en la segunda entrega, pero de esta primera parte, quédate con la necesidad de que tu idea o visión sea inspiradora para ti y no para otros, porque el que deberá recorrer el camino y superar las adversidades serás tú y nadie más, por eso no te preocupes si al principio tu entorno rechaza tu idea, esto suele ser así en la mayoría de los casos.

Recuerda que una visión o idea inspiradora para ti, es el primer paso hacia el éxito.  

 

 

¿Buscas reconocimiento? (Parte I)

El mundo a tus piesEste tema del reconocimiento es uno de los temas que más me gustan, de hecho es una de habilidades necesarias de un Coach que debe tener, la cual en determinados momentos debe transmitírsela a su cliente en determinados momentos de las sesiones o procesos.

Cuando me puse a escribir el post, me he dado cuenta que el tema en desarrollo se extendía, así que decidí hacerlo en dos entregas, la siguiente será publicada el próximo martes 4 de marzo.

Volviendo al tema, el reconocimiento es una de la cosas que nos persigue durante toda nuestra vida, no podemos escaparnos de él, queramos o no estará ahí, y esto nos va marcando a medida que crecemos.

Para mí el reconocimiento es algo muy bueno, más cuando se lo das de forma sincera y placentera a otra persona, además es necesario y funciona para nuestra autoestima como el aceite para un coche. El cual se le debe recargar y revisar, ya que la falta de éste hace que el vehículo no se puede utilizar y en caso que lo hagas, destrozarías el motor.

Con el reconocimiento en nuestra vida, sucede lo mismo, es muy necesario para sentir que estamos actuando bien, nos provoca confianza, tenemos la sensación de que estamos aportando y a la vez vemos que somos importantes, pero…….. esto tiene una pequeña trampa.

 ¿Cuál es la trampa del reconocimiento?,

 dependerá de dónde viene.

El reconocimiento puede venir de dos lados, uno del exterior y el otro desde el interior, el primero puede jugarte muchísimas malas pasadas como buenas, pero el segundo es sincero e inspirador, y además no tendrás apego a él, cosa que en primero pasado el tiempo te haces adicto.

Cuando el reconocimiento proviene de afuera y nos acostumbramos a hacer las cosas con el fin de cosechar muchos de estos, la mayoría de las veces solemos desconectarnos de nuestro SER para recolectar todos los elogios posibles, sin tener en cuenta la calidad de estos ni de dónde provienen.

Esto trae como consecuencia, que poco a poco esto se nos convierte en un apego, trayendo como consecuencia que con el tiempo trae muchos “bajones” anímicos.

El reconocimiento externo les fascina enormemente a nuestro EGO, es lo que más le gusta, busca, pelea, se enfada, lucha y quiere, “que el mundo esté a nuestros pies”, no, mejor dicho “¡a sus pies!”.

Así nos ponemos emocionalmente y anímicamente cuando buscamos en cada cosa que hacemos un reconocimiento externo, nuestro EGO a medida que actuamos desde esta perspectiva, se hace más fuerte, trayendo como resultado que perdamos autenticidad y conexión con algunos de nuestros valores.

Esta actuación nuestra (muchas veces inconsciente) da paso muchas veces a nuestra peor versión de nosotros mismos con tal de encontrar y llevarnos ese reconocimiento externo tan esperado.

Todo esto es agradable y bonito cuando hay bastante reconocimiento externo, pero ¿qué pasa cuando eso no llega y a veces no viene nunca?….

 CONTINUARA

 

Decir NO es decir SI a algo

PuertasUna de las cosas que más nos cuesta es aprender a decir que “NO”, parece algo sencillo pero a diario nos vence esto y acabamos diciendo “SI”, a cosas que nos distraerán y que no suelen ayudar a concretar en hechos las prioridades.

La razón por la que nos cuesta tanto decir “NO” muchas veces es por varias razones que tenemos dentro nuestro, es decir, algo grabado en nuestro subconsciente que a la hora de actuar, acabamos diciendo el “SI” (aunque en fondo sabemos que debemos decir “NO”).

Con lo cual es muy importante saber cuál o cuáles son las razones por las que no decimos “NO”, ya que esto nos ayudará a saber dónde radica el problema y a partir de aquí, si realmente interesa cambiar, podemos comenzar algunas acciones para resolverlo.

Dos de las causas más comunes en estos casos son, los diferentes apegos y el miedo a quedar mal.

En el primer caso no hay un solo apego, sino que hay varios, puede ser por necesidad de control, es decir, estar en todo y por más que no deberías hacer esa acción porque te distraes de lo prioritario, dejas de lado esto y lo haces te lo pidan o no.

En estos casos existe en la persona, a parte del apego, inseguridad, falta de confianza, te recuerdo que los apegos fuertes surgen porque la persona tiene instalada la creencia limitante, que si lo pierde o se desprende del mismo, su “mundo” se vendrá abajo.

Por esto hay muchas personas incapaces de perderse algo, necesitan estar en todo, dejando de lado lo importante y necesario para ese momento, pero sus apegos e inseguridades son tan potentes que al final no saben decir “NO”.

La otra causa bastante común es el miedo a quedar mal o “qué dirán de mi si no voy o no lo hago”. Esto se debe también a un poco de falta de autoestima, porque una persona que está segura de lo que hace en todo momento, cuando dice “NO” a algo, sabe por qué lo hace y el beneficio que le representa no hacerlo.

Además una persona segura de si mismo, no gasta ni tiempo ni energía en adivinar lo que pensará el otro y como actuará cuando le diga que “NO”. Con esto no digo que sea fácil lograr convertir esto en un hábito pero con constancia y conocimiento de uno mismo, esto se consigue seguro.

Decir que “NO” a algo que distrae a uno es decir “SI” a algo importante para tus beneficios y objetivos.

También debemos tener cuidado y estar alertas de los “saqueadores de tiempo, energía y talentos”. Hay individuos que tienen la habilidad de detectar a personas que les cuesta decir “NO” y encima tienen un talento, una habilidad o un conocimiento de algo. Los cuales suelen acercarse pidiéndoles el favor y estos como no saben decir “NO”, le dedican todo el tiempo y la energía necesaria para satisfacer sus necesidades.

Por supuesto todo esto es gratis o por un mínimo importe y en muchos casos ni les dan las ¡gracias!!!!!.

La mejor forma de apoyarse para decir “NO” cuando debes hacerlo y no sabes que decir, es hacer uso de tus VALORES y objetivos, con lo cual cuando aparezca esta situación, preguntes a esto, si hacer eso te acercará o te alejará de tus metas o valores. Porque la respuesta de esto, te permitirá con total certeza, decir “NO” o “SI”.

Por eso ten en cuenta que cuando dices “NO” a algo, estás diciendo “SI” a otra cosa.